El ejercicio físico suele asociarse automáticamente con salud y bienestar. Sin embargo, la investigación psicológica muestra que no todo ejercicio es necesariamente saludable, y que el contexto en el que se practica y la motivación que lo sostiene juegan un papel clave en sus efectos sobre la salud mental y física.
Ejercicio saludable vs. ejercicio de riesgo
En los últimos años, diversos estudios han alertado sobre la existencia de hábitos de ejercicio no saludables, especialmente cuando la práctica deportiva está fuertemente ligada al control del peso, la figura o la estética corporal. Estos patrones pueden asociarse a:
• Conductas alimentarias desadaptativas
• Mayor insatisfacción corporal
• Aumento del afecto negativo
• Riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria (TCA)
¿Influye el tipo de deporte que practicamos?
En este trabajo se analizó si estas variables variaban en función del contexto deportivo, comparando:
• Personas que no practican deporte
• Deportistas de gimnasio
• Deportistas de equipo
• Multideportistas
Los resultados muestran un patrón claro: el ejercicio se realiza de forma más saludable cuando se practica en deportes de equipo, en comparación tanto con personas que no hacen deporte como con quienes entrenan principalmente en gimnasio.
Los deportistas de equipo presentan:
• Menos hábitos de ejercicio perjudiciales
• Una motivación más saludable, menos centrada en el control del peso y la figura
• Menores conductas alimentarias desadaptativas
Estos resultados son coherentes con investigaciones previas (por ejemplo, Baile et al., 2011; Barrientos et al., 2014), que señalan que el contexto del gimnasio tiende a reforzar objetivos estéticos, mientras que el deporte de equipo se basa más en el juego, la salud y la interacción social.
Alimentación, estética y riesgo psicológico
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la importancia otorgada a la estética al hacer deporte se asocia de forma consistente con:
• Mayor ejercicio físico de riesgo
• Conductas alimentarias que comprometen la salud
• Mayor afecto negativo
• Mayor insatisfacción corporal
En este sentido, tanto los deportistas de gimnasio como los multideportistas muestran más problemáticas relacionadas con la ingesta que las personas que no practican deporte, siendo los deportistas de equipo el grupo con conductas más protectoras.
Curiosamente, variables como la insatisfacción corporal o el afecto positivo y negativo no mostraron grandes diferencias entre grupos, lo que sugiere que no es solo el hecho de hacer deporte lo relevante, sino desde dónde y para qué se hace.
Implicaciones para la prevención y la intervención psicológica
Aunque estos resultados deben interpretarse con cautela y requieren replicación, apuntan a una idea clave:
👉 La centralidad de la estética en la práctica deportiva puede convertirse en un factor de riesgo para la salud psicológica.
Por ello, estos hallazgos tienen importantes implicaciones:
• En el ámbito deportivo, fomentando modelos de práctica más centrados en la salud y el disfrute
• En la prevención de los TCA y otras conductas de riesgo
• En la intervención psicológica, especialmente en contextos clínicos donde el ejercicio forma parte del problema o del tratamiento
Promover deportes de equipo y motivaciones funcionales (salud, disfrute, vínculo social) puede ser una vía especialmente protectora frente a dinámicas desadaptativas relacionadas con el cuerpo y la alimentación.
En terapia psicológica trabajamos para que el ejercicio sea una fuente de bienestar, no un castigo. Si crees que tu alimentación o tu relación con el deporte tiene una función estética, te animo a trabajar en terapia psicológica hacia un vínculo más sano con el deporte. Más información en WhatsApp +34 614 39 42 41 o por correo electrónico en contacto@tigrispsicologia.com

