SPM Y TDPM: Qué Son, Cómo Afectan Al Estado De Ánimo Y Cuándo Pedir Ayuda

Hablar de salud menstrual es hablar de bienestar físico, emocional y psicológico. El Síndrome Premenstrual (SPM) y el Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM) forman parte de esta conversación y, aunque a menudo se minimizan, pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes los experimentan.

Este artículo tiene como objetivo explicar qué son, por qué se producen, cómo influyen en el estado de ánimo y qué opciones de abordaje existen desde una perspectiva integral. Además, pretende ofrecer una mirada que ayude a normalizar la experiencia de muchas mujeres, reducir la autoexigencia y favorecer una comprensión más compasiva del malestar asociado al ciclo menstrual.


¿Qué es el Síndrome Premenstrual (SPM)?

El SPM no es una entidad homogénea ni se manifiesta de la misma forma en todas las personas. Su expresión está influida por factores biológicos, psicológicos y contextuales, como el nivel de estrés, el descanso, la alimentación, las experiencias previas con el ciclo menstrual y el apoyo social disponible.

El SPM hace referencia a un conjunto de síntomas físicos, emocionales y cognitivos que aparecen durante la fase lútea del ciclo menstrual (los días previos a la menstruación) y que desaparecen o mejoran con la llegada de la regla.

Los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra, tanto en tipo como en intensidad.

Síntomas frecuentes del SPM

  • Hinchazón abdominal y retención de líquidos
  • Dolor mamario o pélvico
  • Fatiga o sensación de bajo nivel de energía
  • Irritabilidad
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Dificultades de concentración

En la mayoría de los casos, el SPM resulta molesto, pero no interfiere de forma grave en la vida diaria. Aun así, cuando el malestar se cronifica o se normaliza en exceso, puede generar una carga emocional añadida y una sensación de resignación que conviene revisar.


¿Qué es el Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM)?

El TDPM no implica que la persona tenga un trastorno del estado de ánimo permanente. Los síntomas aparecen de manera cíclica y están claramente vinculados al ciclo menstrual, lo que permite diferenciarlo de otros cuadros depresivos o ansiosos.

El TDPM es una forma más severa y clínica del SPM. Se caracteriza por síntomas emocionales intensos que afectan de manera clara al funcionamiento personal, social y laboral.

Está reconocido como diagnóstico en los principales manuales diagnósticos y requiere una evaluación específica.

Síntomas característicos del TDPM

  • Tristeza intensa o sentimientos depresivos
  • Ansiedad marcada o sensación de desbordamiento emocional
  • Irritabilidad extrema o enfado intenso
  • Cambios bruscos de humor
  • Sensación de pérdida de control emocional

A diferencia del SPM, en el TDPM el malestar no es solo incómodo, sino claramente limitante. Muchas mujeres describen una sensación de «no reconocerse a sí mismas» durante estos días, lo que puede generar culpa, miedo anticipatorio al siguiente ciclo y un deterioro progresivo de la autoestima.


La fase lútea y su relación con el estado de ánimo

Comprender lo que ocurre en la fase lútea es clave para entender el SPM y el TDPM desde una perspectiva biopsicológica.

Tras la ovulación comienza la fase lútea, un periodo en el que se producen cambios hormonales relevantes:

  • Disminuyen los niveles de estrógenos.
  • Aumenta la progesterona.

Estas variaciones hormonales influyen en neurotransmisores como la serotonina, implicada en la regulación del estado de ánimo, el sueño y el apetito.

En algunas personas, el cerebro es especialmente sensible a estos cambios, lo que puede traducirse en:

  • Mayor vulnerabilidad emocional
  • Aumento de la irritabilidad o la tristeza
  • Dificultades para regular el estrés

Es importante subrayar que no se trata de una cuestión de voluntad o carácter, sino de una interacción compleja entre hormonas y sistema nervioso. Esta sensibilidad no es un fallo del organismo, sino una característica individual que puede aprender a manejarse con el acompañamiento adecuado.


Prevalencia del SPM y del TDPM

Conocer la prevalencia ayuda a dimensionar el problema y a romper la idea de que se trata de experiencias aisladas o excepcionales.

Los estudios muestran que se trata de condiciones frecuentes, aunque con distinta intensidad:

  • Síndrome Premenstrual (SPM): aproximadamente entre el 20 % y el 30 % de las mujeres en edad reproductiva presentan un SPM clínicamente significativo. Sin embargo, hasta un 75–90 % puede experimentar algún síntoma premenstrual leve a lo largo de su vida.
  • Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM): se estima que afecta entre el 1 % y el 6 % de las mujeres que menstrúan, dependiendo de los criterios diagnósticos utilizados. Los estudios con criterios más estrictos sitúan la prevalencia global en torno al 1,6 %.

Estos datos reflejan que el malestar premenstrual es común y que el TDPM, aunque menos frecuente, no es raro y merece atención clínica.


¿Cuándo pedir ayuda?

Escuchar el propio malestar es fundamental. Pedir ayuda no significa medicalizar automáticamente el ciclo menstrual, sino reconocer que algo está generando sufrimiento.

Puede ser recomendable consultar con un profesional cuando:

  • Los síntomas emocionales son intensos o desproporcionados.
  • El malestar interfiere con el trabajo, las relaciones o el autocuidado.
  • Se repite de forma cíclica cada mes.
  • Existe sensación de pérdida de control o sufrimiento significativo.

Abordaje profesional: un enfoque integral

El tratamiento del SPM y del TDPM no debe centrarse únicamente en eliminar síntomas, sino en mejorar la calidad de vida y la relación con el propio cuerpo.

El SPM y el TDPM suelen beneficiarse de un abordaje multidisciplinar, que puede incluir:

  • Ginecología, para la valoración médica y hormonal.
  • Psicología, para trabajar la regulación emocional, el impacto en el estado de ánimo y las estrategias de afrontamiento.
  • Psiquiatría, en casos de TDPM con sintomatología severa que requiera valoración farmacológica.
  • Nutrición, como apoyo para mejorar hábitos que influyen en el bienestar general.

No existe una única solución válida para todas las personas; el tratamiento debe ser individualizado.


Durante años, el malestar premenstrual ha sido trivializado o interpretado como algo que debía soportarse en si

El SPM y el TDPM no son exageraciones ni falta de fortaleza emocional. Son experiencias reales, con base biológica y psicológica, que pueden comprenderse y abordarse de manera adecuada.

Hablar de ello, informarse y pedir ayuda profesional es una forma de autocuidado.


Referencias

Granda, D., Szmidt, M. K., Surała, O., & Malczewska-Lenczowska, J. (2025). Prevalence of premenstrual syndrome and premenstrual dysphoric disorder among highly trained and elite female athletes: A systematic review and meta-analysis. Biology of Sport, 42(3), 211–225. https://doi.org/10.5114/biolsport.2025.148542

Reilly, T., et al. (2024). New data shows prevalence of Premenstrual Dysphoric Disorder (PMDD). Journal of Affective Disorders. University of Oxford. https://www.ox.ac.uk/news/2024-01-29-new-data-shows-prevalence-premenstrual-dysphoric-disorder-pmdd

Wu, H., Yang, Y., & Shen, W. (2024). Prevalence and correlations of premenstrual dysphoric disorder: A sample of adult working women. Actas Españolas de Psiquiatría, 52(5), 678–685. https://doi.org/10.62641/aep.v52i5.1703

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